RECOMENDACIONES PRELIMINARES SOBRE GESTIÓN ESCOLAR Y POLÍTICAS DOCENTES EN MÉXICO
Consejo Asesor de la OCDE sobre Gestión Escolar y Políticas Docentes en México
Julio del 2009
1. Introducción
Las recomendaciones preliminares que contiene este documento son parte del acuerdo de cooperación entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) del Gobierno de México y la OCDE. Como parte del área de “gestión escolar y política docente” del acuerdo, esta nota es el primer paso para desarrollar recomendaciones y asesoría en los siguientes temas:
ü La retroalimentación y propuestas sobre liderazgo estratégico y participativo en las escuelas,
ü El proceso de establecer y monitorear un órgano independiente de evaluación y otros procesos de evaluación de candidatos para nuevos puestos y vacantes
ü El fortalecimiento de la profesionalización de los maestros de educación primaria, así como de las autoridades escolares
2. El contexto educativo en México
El análisis de los diversos indicadores de los logros de escuelas y estudiantes, así como del desarrollo del maestro en México muestra que existen retos importantes de equidad y calidad. Diferentes esfuerzos de políticas educativas durante las décadas pasadas se orientaron a mejorar la calidad de la educación enfocándose en: aumentar el número de niños en las escuelas, incrementar el gasto público en educación, promover la descentralización, introducir más prácticas de evaluación (pruebas de logros del estudiante, ENLACE desde el 2005), desarrollar un sistema de incentivos para maestros (Carrera Magisterial), o proporcionar capacitación continua a los maestros, entre otras medidas. Recientemente, la Alianza por la Calidad de la Educación en las escuelas mexicanas estableció un conjunto de prioridades en educación, que se están enfocando actualmente en la política mexicana. Dentro de este marco de trabajo, se solicitó al Consejo Asesor sobre Gestión Escolar y Políticas Docentes en México de la OCDE que proporcionara asesoría sobre un conjunto de cuestiones relacionadas con la gestión escolar y las políticas docentes en México.
3.Es necesario situar en el centro de la política educativa a las escuelas y a los estudiantes de México
En general, existe un conjunto de retos generales sistémicos que el Consejo Asesor piensa que tienen impacto en las diferentes áreas de política educativa que es necesario tomar en cuenta:
ü Mejorar las habilidades de quienes implementan y apoyan reformas, y de aquellos que trabajan en el sistema, tales como supervisores escolares y administradores escolares a diferentes niveles.
ü Desarrollo de unidades operativas de gestión más cercanas a las regiones y escuelas, que puedan tomar decisiones sobre cuestiones de gestión escolar.
ü Sería importante pensar nuevamente el volumen total de estos programas (que parecen llegar a más de 140, sobrecargando las operaciones escolares diarias y capacidades de gestión) y este método de gestión escolar.
ü Reforzar y racionalizar la búsqueda de información y promover el análisis y uso de la información eficaz en todo el sistema.
ü La duración de la jornada escolar es corta. Los maestros necesitan tener una plaza adicional en otras escuelas u otros trabajos para aumentar sus ingresos.
ü Los procesos de descentralización que se iniciaron en la década de los 90 no se han concluido y que aún existe conjuntamente ciertas estructuras “federalizadas” y “estatales” (por ejemplo los esquemas de contratación de maestros).
Mejorar la gestión escolar y la participación social
Reforzar la gestión escolar más allá de la escuela: Esto implica estudiar la función de las diferentes instituciones y actores, tales como supervisores o personal de apoyo técnico (asistentes técnico-pedagógicos, ATP), y proponer modelos de gestión escolar que ofrezcan supervisión y soporte adecuados para la mejora escolar. También puede implicar ofrecer gradualmente niveles diversos de autonomía escolar en áreas diferentes (como currículo, capacitación de maestros, financiación de la escuela y otros) y diseñar el nivel adecuado de gestión escolar.
Profesionalizar el liderazgo escolar: Profesionalizar el papel de los directores implica una mejor definición de su papel para mejorar los resultados de la escuela, proporcionar el apoyo apropiado para desempeñar el puesto, reforzar la formación inicial y desarrollo de los directores de escuela.
Fomentar una participación social de calidad (consejos escolares): Para promover la participación social de calidad deberá existir una mayor definición y claridad de sus funciones, responsabilidades y expectativas en los diferentes niveles, así como una mayor inversión para la capacitación de los líderes escolares y otros participantes (padres de familia, organizaciones de la sociedad civil e integrantes de los consejos escolares), a fin de que su intervención sea más efectiva.
4. Hacia una política docente más coherente
El Consejo Asesor de la OCDE propone la necesidad de definir el papel del maestro como un profesional de alto nivel dentro del marco de la escuela, en lugar de principalmente como un maestro individual con un puesto.
Adoptar una visión coherente de largo plazo de políticas docentes enfocadas en las escuelas incluye lo siguiente:
ü Proporcionar coherencia sistémica: consolidar un conjunto común de normas o estándares que los “maestros buenos” puedan tener y/o desarrollar. Estas normas o estándares debe ser la referencia para las instituciones de educación inicial de docentes, para los programas de formación y capacitación continua, para las evaluaciones y para los programas de estímulos e incentivos.
ü Incentivos: Las estructuras actuales del desarrollo profesional (como Carrera Magisterial o Escalafón) o cualquier posible estructura nueva debe proporcionar incentivos más fuertes que mejoren la equidad y calidad dentro del sistema.
ü Asegurar la calidad sistémica y la evaluación: Evaluar los procesos de certificación y acreditación utilizados, y mejorar los centros de acreditación podrían ser una opción para medir otros aspectos relevantes de la enseñanza (por ejemplo las habilidades de lenguaje y comunicación). Se deberán desarrollar aún más mejores mecanismos de aseguramiento de la calidad (incluyendo la certificación del maestro y las instituciones de educación inicial).
ü Desarrollar autonomía de las escuelas. Desarrollar progresivamente la autonomía de las escuelas, por ejemplo, otorgando inicialmente a las escuelas la oportunidad de expresar su opinión en los procesos de selección de sus maestros.
Establecer mecanismos claros de acreditación y promoción del maestro:
Representa una respuesta clara para mejorar la transparencia, reducir la corrupción y responder a inquietudes relacionadas con la calidad de la enseñanza, así como para reforzar el papel de la sociedad civil como un observador del proceso educativo.
Sin embargo, es importante que al crear esta unidad, los principales actores no pierdan de vista el objetivo final de esta política, que es mejorar las estrategias de certificación, acreditación y despliegue a largo plazo en México. Estas políticas deberán estar enfocadas a:
a) desarrollar un mecanismo de valoración para la certificación que equilibre con éxito las demandas de rendición de cuentas, el desarrollo profesional y otros estándares o objetivos de excelencia
b) proporcionar a todas las escuelas los mejores maestros y líderes de escuela.
Eficacia en la asignación de los maestros a las escuelas:
Explorar formas nuevas para coincidir las preferencias de los maestros y de las escuelas; y reforzar estructuras e incentivos a fin de fomentar que los maestros con experiencia trabajen en centros con mayores retos.
Asegurar una estrategia coherente entre la educación inicial del maestro y su formación continua: La formación continua de los docentes no deberá compensar las carencias de la educación o formación inicial.